El tiempo se siente fugaz y se arremolina sobre las horas y sobre nuestro quehacer día tras día, para aturdirnos y adormecernos.... nuestra fortelza está en mantenernos con nuestros sentidos atentos, dispuestos y expectantes!
Caminar por las calles de Santiago y entre tanto ruido de buses, automóviles, ofertas de comestibles y del matutino diario, puede ser estresante, pero en la medida que somos capaces de filtrar lo que queremos escuchar... se descubren un sinfin de sonidos armoniosos y cálidos. Las Palomas, los Zorzales, los Gorriones y los Chincoles, son aves habituales de nuestra urbe y muchos no reconocen sus voces.
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