El tiempo se siente fugaz y se arremolina sobre las horas y sobre nuestro quehacer día tras día, para aturdirnos y adormecernos.... nuestra fortelza está en mantenernos con nuestros sentidos atentos, dispuestos y expectantes!
Caminar por las calles de Santiago y entre tanto ruido de buses, automóviles, ofertas de comestibles y del matutino diario, puede ser estresante, pero en la medida que somos capaces de filtrar lo que queremos escuchar... se descubren un sinfin de sonidos armoniosos y cálidos. Las Palomas, los Zorzales, los Gorriones y los Chincoles, son aves habituales de nuestra urbe y muchos no reconocen sus voces. En lugares como plazas también es posible observar y escuchar Tordos, Tiuques, Cotorras argentinas y Tórtolas.
Pero más sorprendente aún es descubrir que la variedad de aves que es posible ver y escuchar es mucho más amplia.
Durante esta época es posible emocionarse con el simple y agudo canto territorial del picalflor común, pequeña y hermosa ave en busca de flores con mucho polen. Las casas o departamentos que poseen flores y especialmente variedades de fucsias se ven premiadas con su presencia habitual. Entre los jardines también es posible encontrar el Tijeral, el Cachudito y el Fío fio, que llega una vez que ha comenzado la primavera. Sectores de la ciudad más arboleados se transforman en hábitat ideal para aves como la Loica.
Sí! es posible encontrar en diversos lugares de esta gran ciudad múltiples tamaños, coloridos y voces, solo debemos querer observar y escuchar y redescubrir a través de estos seres nuestra conexión a la Madre Naturaleza.



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